La importancia del descanso

Cada vez somos más conscientes de la importancia que tiene el hecho de cuidarnos, tanto física como mentalmente. Cada vez introducimos pequeños cambios que hacen que nuestra calidad de vida mejore y así nuestro día a día.

Realmente eso está genial, pero sabemos de verdad lo que nuestro cuerpo necesita? Hasta ahora siempre nos esforzamos en hacer un poco de ejercicio, para mantener nuestro corazón activo; intentamos comer un poco más sano, para estar mejor preparados y tener más salud. Pero hay aspectos que dejamos de lado, como es nuestra mente y el descanso. Y aunque hoy solo voy a escribir sobre el sueño, creo que las dos van muy de la mano.

El hecho de descansar bien, nos repara. El hecho de no descansar bien nos hace estar durante todo el día con ese efecto de “resaca” constante. Y además nos hace disminuir nuestras cualidades, ayudando a desconcentrarnos en nuestra actividad diaria, cansancio, estar de mal humor, pensamientos negativos…

En mi caso he pasado épocas de dormir mejor y otras peor, y es por ello que estoy introduciendo pequeños cambios para poco a poco intentar mejorar y aumentar así la calidad de mi descanso.

En mi rutina diaria me gusta levantarme pronto, entre 6:30 y 7:00 am, y empezar el día con un buen desayuno, compuesto de fruta, tostadas y un buen café. Lo reconozco soy “adicta” al café, pero uno de esos cambios es reducir el consumo de café durante el día.

Durante el resto del día intento sentirme activa realizando mis tareas diarias y si es posible realizar un poco de actividad física, ya sea correr, andar o dar un paseo, ir a nadar, una sesión de estiramientos…

Para finalizar la jornada, lo mejor es tomar una cena ligera. Seguidamente me preparo una infusión de lavanda y flor de azahar, que escribí en un post anterior, os dejo el enlace aquí. Y en estos días he introducido un pequeño cambio y es el uso de humidificador y aceite esencial de lavanda, ya que tiene propiedades relajantes y ayuda a combatir la ansiedad y a dormir bien. Se recomienda dormir una media de 8 horas diarias, así que intento ir a dormir sobre las 22:30-23:00 pm.

“Un hombre que no se alimenta de sus sueños, envejece pronto.”

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