Arcilla roja

Dicen que no te acostarás sin saber algo más, y eso me pasó a mi con la arcilla roja. Me habían comentado alguna vez que iba bien para las lesiones y como ya sabréis, hace unas semanas me hice un esguince. La verdad que estaba un poco mejor, pero no acababa de irse la pequeña molestia que tenía en el tobillo. Por ello fui al herbolario La Ginesta, y me explicaron cómo debía aplicarla, aunque mi novio fue quién preparó la mezcla, ya que él ya había utilizado varias veces esta arcilla cuando sufría lesiones.

 La compré en polvo, y la diluimos en agua, aunque para ocasiones como esta es más efectiva si la diluimos en algún aceite esencial. La mezcla no debe quedar ni muy líquida, ni muy espesa.
Después la aplicamos sobre la zona dónde tengamos la dolencia, en mi caso el tobillo, y la envolvemos con papel film o papel higiénico, a modo de venda. Luego es bueno colocarse encima, algo que permita que no se escape la arcilla por ningún sitio. Yo me puse un calcetín.
Recomiendan dejar el cataplasma durante al menos 2 horas, yo me lo dejé toda la noche. Para retirarlo, solo hace falta quitar con cuidado el papel y enjuagar con agua tibia. Tengo que decir, que cuando me desperté por la mañana no sentía ninguna molestia, y cuando el músculo está frío es cuando más le cuesta trabajar. Así que por mi parte, fue 100% efectiva. Junto con el reposo que he ido haciendo durante al menos 3 semanas, sin entrenar y puntualmente haciendo dos carreras a ritmo suave. Ha ayudado a que la inflamación que tenía disminuyera.
De ahí a que me pusiera a “investigar” sobre los beneficios que tenía la arcilla roja para calmar y aliviar dolencias. Entre los cuáles encontré los siguientes:
– Tratamiento de lesiones musculares (hay que aplicar cuando las dolencias no sean agudas y el proceso de inflamación haya disminuido).
– Es antiséptica, depura las capas profundas de la piel, estimula el riego sanguíneo, ayuda a la oxigenación de los músculos.
– Reduce las varices.
– Suaviza la piel y el cabello.
– Alivia problemas circulatorios y de fiebre.
Hay diferentes tipos de arcilla: la blanca, roja, rosa, verde, negra… dependiendo de nuestro “problema” o uso que queramos darle, tendremos que utilizar una u otra.
Espero que os haya gustado el post de hoy y que os sirva de ayuda. Un beso muy grande para todos los que me leéis!! =)

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